La represión financiera conlleva problemas a las aseguradoras

El último estudio de Swiss Re ‘Financial repression: the unintended consequences’ alerta sobre los problemas que la situación financiera de los últimos 7 años puede significar. Señala que estos altos niveles de represión generan un incremento en los costes y en la capacidad de los inversores a largo plazo como es el caso del sector asegurador “para canalizar fondos a la economía real”. Indica el texto, por el contrario, que los bajos de interés ayudan a la financiación de la deuda de los gobiernos.

El Group Chief Investment Officer de la reaseguradora, Guido Fürer, indica que está situación además del impacto en los ingresos de la cartera de inversores también repercute en el mercado de capital de los intermediarios. Añade que los bajos rendimientos pueden suponer “un riesgo para la estabilidad financiera y potencial de crecimiento económico en general”.

Los bajos tipos de interés frenarán el desarrollo de los nuevos Planes 5

El sector asegurador ha mostrado una vez más su decepción con la reforma fiscal aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en lo que se refiere a la previsión social complementaria y el ahorro a largo plazo: “Más que una reforma, ha habido en muchos aspectos recortes, como en el tema de los límites a las aportaciones”, según ha asegurado Luis Miguel Ávalos, director del Área de Seguros Personales y Asesoría Fiscal de Unespa, en la jornada técnica ‘Novedades en materia fiscal para la actividad aseguradora’ organizada por Fundación Mapfre y Seaida. A su juicio, el principal fallo de la reforma es no haber hecho nada para incentivar el ahorro en el ámbito empresarial y “sin incentivos y en crisis, es muy complicado el desarrollo de la previsión social en la empresa”.

Pero más allá del desarrollo de este 2º pilar, Luis Miguel Ávalos considera que, en general, el legislador no ha hecho nada por fomentar el ahorro complementario a las pensiones públicas: “Queda una reforma de todos los esquemas de previsión social, que son los que junto a las Rentas Vitalicias deberían estar fomentados”. Con la vista puesta ya en las próximas elecciones comenta que “habrá que esperar a la siguiente legislatura y volver a reflexionar sobre este esquema”.

Entre lo poco que se ha hecho, y que es positivo, destaca la introducción de la posibilidad de transformar el patrimonio en Renta Vitalicia. Considera que este nuevo producto tiene un beneficio fiscal “muy potente” al permitir que los incrementos patrimoniales que se transformen en Rentas Vitalicias estén exentos de tributación, “hablamos de miles de euros en incentivos fiscales frente a los cientos de euros que pueden representar los nuevos Planes de Pensiones a Largo Plazo (Planes 5)”. No obstante, se queja de que al deber tener ese ahorro la calificación de ganancia patrimonial se deja fuera al seguro (no, por ejemplo, a los fondos de inversión): “Esperemos que se corrija este efecto”.

Respecto a los mencionados Planes 5, que pueden ser instrumentalizados a través de seguros (SIALP) o depósitos (CIALP), afirma que todavía no se conoce el impacto, aunque reconoce que la actual situación de tipos de interés en mínimos no favorece su desarrollo: “El ahorrador ahora prefiere productos con mayor garantía y más condicionados por la evolución de los mercados”. No obstante, explica que el 50% del ahorro de los españoles está en depósitos, que no tienen beneficios fiscales, por lo que, por lógica, parte de ellos se van a movilizar al nuevo producto. La cosa cambia en materia de seguros de Vida. El director del área de Seguros Personales y Asesoría Fiscal de Unespa no cree que se vaya a producir un traspaso hacia el nuevo producto, sino que a él irá nuevo ahorro; “el desarrollo de este producto será lento”.

Pese a todo, no considera que la reforma haya beneficiado a la banca frente al sector asegurador: “La reforma no ha beneficiado a nadie; pero es curioso que no se conozca al padre de los Planes 5. La idea no ha partido ni del sector asegurador ni de los bancos”. También ha destacado que, en cualquier caso, “el sector asegurador, aunque no en volumen, sale reforzado en cuanto a filosofía de ahorro-previsión”, en referencia a que con los Planes 5 el legislador reconoce al seguro como un instrumento de ahorro tradicional.

Las Compañías de Seguros un año para publicar la rentabilidad esperada en Vida

El Gobierno ha regulado el cálculo de la rentabilidad esperada de las operaciones de seguro de Vida, a través de una Orden Ministerial de Economía y Competitividad, que busca “garantizar una regulación más transparente y eficaz de los mercados de seguros”, y mejorar “la protección de los ahorradores y tomadores de seguros al facilitar a los inversores un elemento de comparación”.

La rentabilidad esperada de la operación de seguro es “el tipo de interés anual que iguala los valores actuales de las prestaciones esperadas que se puedan percibir en la operación por todos los conceptos y los pagos esperados de prima”. Este concepto se calculará considerando únicamente el período al que afecte la garantía. Pero la aseguradora deberá indicar expresamente el período para el que se calcula, y el período residual en el que no existe garantía o ésta sea mínima. Deberán incluirse en la información sobre la rentabilidad esperada “las primas futuras y las prestaciones derivadas de dichas primas futuras”.

Las compañías de seguros tienen 1 año de plazo para informar de la rentabilidad esperada de la operación, considerando todos los costes, en aquellas modalidades de seguro de Vida en las que el tomador no asuma el riesgo de la inversión (como sí sucede en los Unit Linked). La norma no regirá para los contratos temporales que incluyan únicamente prestaciones en caso de fallecimiento o invalidez u otras garantías complementarias de riesgo, ni para las rentas vitalicias y temporales sin contraseguro.

PPA y PIAS de Compañías de Seguros frente a Planes de Pensiones

Qué nivel de ingresos y nivel de vida se aspira a conservar en el momento de la jubilación es la pregunta habitual que surge en el momento en que alguien se plantea comenzar a ahorrar para cuando haya dejado de trabajar. Más aún en un momento como el actual en que la reforma de las pensiones públicas apunta a que estas en el futuro serán más bajas y empuja a buscar fórmulas complementarias. Los bancos propondrán probablemente como primera alternativa para quienes puedan permitirse ahorrar los planes de pensiones privados, con el reclamo de una bonificación fiscal que permite una rebaja directa en la base imponible por lo aportado, con un ahorro fiscal que puede llegar al 56% para las rentas más elevadas.

Pero el mundo del ahorro enfocado a la jubilación no termina ni mucho menos en los planes de pensiones individuales y existe un amplio abanico de alternativas con las que buscar la fórmula más rentable, tanto en lo financiero –con la búsqueda de rentabilidades– como en lo fiscal –con el menor pago de impuestos posible–. Los planes de previsión asegurados (PPA)_tienen la misma fiscalidad de los planes de pensiones tradicionales, con la diferencia de que tienen una rentabilidad garantizada, alivio para las carteras más conservadoras.

Los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) son otra fórmula de ahorro tradicional y también cuentan con ventajas fiscales. Así, si se reembolsa el producto al cabo de más de diez años y en forma de renta vitalicia, las ganancias logradas quedan libres de impuestos. Además, el producto puede hacerse líquido en cualquier momento, a diferencia de las limitaciones estrictas que tiene un plan de pensiones para su cobro antes de la jubilación. “Se trata de productos complementarios que cuentan con grandes ventajas. Si lo que me preocupa es tener liquidez, me decidiré por un PIAS. Si estoy buscando garantía de interés, me decantaré por un PPA o un plan de pensiones protegido (hoy seis de cada diez ahorradores tienen este perfil) y si lo que busco es potencial de rentabilidad y soy capaz de asumir un riesgo, entonces estoy buscando un plan de pensiones tradicional”, explica Luis María Sáez de Jaúregui, director de vida, pensiones y servicios financieros de Axa.

Estos productos, que pertenecen a lo que se denomina como sistema de previsión social, permiten además ampliar la capacidad de ahorro fiscal a partir del momento en que el cliente ha apurado el máximo deducible en sus aportaciones a planes de pensiones, sobre todo en el caso de inversores con elevada capacidad de ahorro y próximos a su edad de jubilación. Así, un partícipe de más de 50 años que haya superado el máximo deducible de 12.500 euros anuales en su plan de pensiones, podría complementar su inversión con un PIAS –ahorrando durante al menos diez años para aprovechar la ventaja fiscal–. Y el PIAS a su vez también tiene limitaciones, ya que no se podran realizar aportaciones de más de 8.000 euros al año, mientras que el importe total acumulado de las primas no podrá superar los 240.000 euros.
Allianz comercializa un PIAS con capital garantizado desde 2010 que arroja una rentabilidad anual del 2,54%. Aviva es otra de las aseguradoras que también trabajan este producto, reciente y escaso todavía en el mercado español. Cuenta con uno con un interés mínimo garantizado, referenciado al euríbor a seis meses, y otro formalizado como un seguro de vida-ahorro bajo la modalidad de unit-linked. Es decir, un seguro que a su vez invierte en fondos de inversión.

Los fondos son otra de las alternativas con las que planificar la jubilación, aunque de entrada no cuenten con los beneficios fiscales de los productos citados. Su tributación es la propia de las ganancias patrimoniales, es decir, al 21% para los primeros 6.000 euros; al 25% hasta los 24.000 y al 27% sobre lo ganado a partir de esos 24.000 euros. Así, las plusvalías no cuentan con las exenciones de los PIAS ni, aunque sea parciales, de los seguros de ahorro. Ni tampoco permiten la deducción en la declaración de la renta de los planes de pensiones y los planes de previsión asegurado, que en el momento del reembolso sí sufren en cambio una tributación más gravosa, la de los rendimientos del trabajo por las ganancias y que puede llegar a un máximo del 56%.

Pero sí cuentan con la ventaja de permitir el traspaso de un fondo a otro sin coste fiscal. “Los fondos son un complemento más para ahorrar sistemáticamente. Su público objetivo es diferente ya que en general tienen un nivel de riesgo mayor que la oferta de productos garantizados pero la rentabilidad esperada también es más elevada”, reconoce Amador Moreno, director general de Aviva Vida y Pensiones.

Y como máxima general con la que abordar el ahorro para la jubilación, en Citi advierten que no siempre es válido al cien por cien el axioma por el que el inversor debe asumir mayores riesgos cuando es más joven y ser más conservador con la edad. “Los tipos de los bonos en permanente caída sostuvieron esta estrategia, pero este entorno ha llegado a su fin”, advierte la firma estadounidense, que pone como ejemplo que un capital de 100 con un rendimiento del 2% proporciona las mistas rentas que uno de 50 con un rendimiento del 4% Además, “la esperanza de vida aumenta y se puede seguir ahorrando pasados los 65 años. En tal caso no tiene sentido tener el 100% en monetarios a esa edad”, añade Santiago García, responsable de productos de inversión de Citi.

Vida Ahorro, Inversión en Seguros

Cuando el sector bancario Español pasa por su peor momento, nos llegan muchas consultas sobre productos de inversión de compañías de seguros, por la tranquilidad que suponen estos productos (100% garantizados) y el alto interés que se puede conseguir con plazo de 1 año.

Tenemos el ejemplo de Patria Hispana Seguros, PH Ahorro para primas únicas a partir de 30000 euros, que nos ofrecen un tipo de interés del 4% neto.

El éxito de este producto se produce por 2 variantes fundamentales, la seriedad y garantía de una compañía de seguros 100% Española con más de 85 años en el sector y el alto interés asgurado, sin riesgos.

Es de resaltar el comportamiento del ector asgurador en esta crisis que parece que todo “lo toca”. Las posiciones conservadoras de las Compañías de seguros las han mantenido dentro del cordon imaginario de seguridad, transparencia y seriedad, algo que en otros sectores no ha ocurrido, y así va cada uno.

Más información Producto de ahorro a 1 año de Patria Hispana Seguros: 900 850 073